Consejos de estilo de vida para controlar el asma: comó defenderte de los ataques

Algunas provocaciones no se pueden evitar, así que esto es lo que debes hacer.

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Los inhaladores son el tratamiento principal para el asma, pero lo que pocas personas saben es que tu estilo de vida también puede influir tu condición. Ciertos factores pueden hacer que los ataques de asma ocurran con más frecuencia y que la enfermedad se vuelva más perturbadora en tu vida.

Hacer cambios en el estilo de vida para el asma también puede evitar que el asma dañe tu cuerpo. El asma no tratada puede hacer que las vías respiratorias se remodelen y los pulmones cicatricen.

Conoce tus provocaciones

El primer consejo sobre el estilo de vida es conocer tus provocaciones. Hasta que no sepas qué es lo que "enciende" tu asma, va a ser difícil hacer ajustes significativos. Conocer las provocaciones del asma te permite tomar medidas preventivas para evitar un ataque, aunque por supuesto, algunos no se pueden evitar por completo.

Las provocaciones comunes del asma incluyen polen, ejercicio, ácaros del polvo, cucarachas, caspa de animales, irritantes en el aire (como humo o vapores químicos) y olores fuertes (como perfume).

Reduce tu exposición a las provocaciones

Una vez que conozcas tus provocaciones, intenta eliminarlas siempre que sea posible. Por ejemplo, evita los perfumes y usa jabones y detergentes sin perfume. Mantén la casa limpia para prevenir los ácaros del polvo y las cucarachas. Aquí hay otras provocaciones comunes del asma en interiores que debes eliminar.

Algunas provocaciones simplemente no se pueden evitar. Por ejemplo, no es exactamente realista eliminar por completo el ejercicio de tu vida. Para provocaciones como esta, puede ser útil usar tu inhalador de rescate antes de la exposición. Esto puede ayudar a prevenir el ataque. Tu médico te orientará sobre cómo prevenir los ataques de forma segura.

Otro problema común son las fragancias de otras personas: la fuerte solución de limpieza en la oficina, el ambientador en el Uber, el perfume del extraño sentado cerca de ti en el restaurante, etc. Si es posible, sal de la zona olorosa inmediatamente para evitar un ataque de asma.

Si esta es un área que no puedes dejar (como tu oficina), habla con un gerente sobre cambiar de producto para reducir el olor y prevenir el ataque de asma. Lo más probable es que estés ayudando a más personas que solo a ti mismo al hablar.

Controla tu peso

Tu peso no es una medida infalible de tu salud en general, pero existe alguna evidencia que sugiere que el exceso de peso puede empeorar los síntomas del asma. Existe una nueva forma de asma conocida como asma relacionada con la obesidad. Las investigaciones han demostrado que el exceso de células grasas puede provocar la aparición repentina de asma a los 30, 40 y 50 años.

Cuando alguien tiene asma relacionado con la obesidad, la pérdida de peso puede ayudar a reducir sus síntomas. Debes hablar con un médico o dietista para que te ayude a perder peso de manera segura y eficaz para aliviar tu asma.

Tratar tu asma y averiguar cuáles son tus provocaciones puede ser extremadamente individual, por lo que puede valer la pena invertir tiempo en trabajar con un proveedor de atención médica, idealmente un alergólogo, para encontrar las mejores soluciones. El objetivo es reducir tu exposición a las provocaciones dañinas del asma, sin comprometer tu calidad de vida.